El Hombre Percha-Malestar de un Hominido

martes, 28 de enero de 2014

Los Picos de tu Cuenca Minera-La novela de El Hombre Percha-Capítulo 50

TODOS LOS MIÉRCOLES UN NUEVO CAPITULO - PARTE 50-
A la mañana siguiente nos encontrábamos anestesiados,sedados flotando en el mar de la nada.Los rayos de sol de la ventana era cuchillas de luz que atravesaban la pared del dormitorio .Aun con todo en contra,nos cambiamos nos aseamos un poco,desayunamos otro poco también y nos pusimos en camino a dar un paseo por la playa de Salinas que al espejo del sol formaba un aro de fuego
Nos descalzamos y empezamos a rodar hasta la resaca,jugando a que no nos pillasen las olas.El agua estaba fría como un témpano.Cuando estuvimos cerca de los rocajes,aproveche para limpiar un par de conchas que había recogido del agua,con la idea en mente de hacer posteriormente con ellas un collar para Sandra.Mañanas de abrigos,niebla y sal por Avilés.Cuando empezó a llamar el hambre al agujero de nuestra tripa nos fuimos a tomar una sidrina y algo de pescado en uno de los bares que estaba plantado cerca de los astilleros.
Nos tomamos un café para acabarnos de centrar y alquilamos unas bicicletas para recorrer la ciudad;por supuesto yo la seguía a ella.Aunque tuvo que adaptarse a mi ritmo debido a mi desconocimiento del recorrido.Era agradable ver como sopla en tu cara el viento del norte y deja su olor impregnado en tu napia.Poco a poco nos íbamos fundiendo el final de nuestro trayecto con el sol de la tarde.De media vuelta dejámos las bicicletas en la tienda y comenzamos a desmantelar el piso de Sandra para ir de nuevo a Oviedo.En la puerta todo eran halagos y morriñas por reencontrarnos de nuevo
Llegamos a Oviedo,ya anochecido y con las luces de la ciudad a su entrada,descargamos las maletas.Abrimos dos bocadillos que nos habían preparado para el viaje la madre de Sandra,Loles.
Nos pegamos una ducha y nos fuimos directos a la cama después del ajetreo que traía el cuerpo de la noche pasada.A la mañana siguiente me levanté como una rosa,por la cantidad de horas dormidas,le di un beso a Sandra en la frente como señal de comienzo del día.
Desayune unos bollos y algo de fruta para coger energía y fui con el macuto hasta San Francisco donde nos esperaba el coche para viajar hacia la faena.
Una vez que estuvimos Nerio,los hermanos y yo juntos y de camino hacia Mieres Olayo nos soltó como un aguacero la siguiente noticia.
-Quieren recortar en nuestra plantilla.La empresa no esta dispuesta a seguir el orden de gastos para el presupuesto que venía trayendo y ha decidido prescindir de al menos una o a ser posible dos personas.Me lo comunicaron el viernes después de la jornada.No os dije nada para no aguaros todo el fin de semana,pero le he estado dando vueltas y vueltas y aunque será una semana mala haremos piña.No considero ético ni factible desprenderme de ninguno de vosotros para el trabajo que llevamos realizando.Esta es la cuadrilla y si falta alguien,ya,mal vamos
Me entro un sudor frío por la espalda ante las palabras del capataz y pensé que de ser así los primeros en caer seriamos yo y Nerio,los más jóvenes.
-No os preocupéis,a ver como se desarrolla esta semana...De momento aún no ocurrió y si pretenden que ocurra,hay estaremos unidos para pararles los pies.Centraros en hacer bien el trabajo,de forma eficiente
un día más y nada más chicos.Que hay que j*derse cada cierto tiempo pasan cosas de estas....Y apechugar.
Entramos en la mina,aunque con el ambiente más desolado de lo habitual por la incertidumbre,cogí mi pico y comencé a trabajar junto al resto de mis compañeros,pensando Dios no lo quiera...que haría sin trabajo
¿Dónde iba a ir?¿Tendría que volver a Extremadura en busca de ayuda económica y quedarme a la protección de algún familiar o centro de acogida de una vez por todas?Sin comerlo ni beberlo,tenía un alambre de espino en la garganta.Pensé en cada golpe que daba como un puñetazo a los pensamientos de incertidumbre que se apilaban como cajas en el almacén de mi cabeza y cada vez se iba llenando más y más.
Mis compañeros eran sombras manchadas.A pesar de todo,cuando paramos para comer a regañadientes,teníamos el estomago tan cerrado como un sumidero atascado.Solo queríamos llegar a casa,y quizás buscar un atisbo de consuelo.Cuando acabo la jornada al final del día y una vez montados todos en la furgoneta.Se paró por la beta un coche de la empresa constructora.
-Un momento,quedáos aquí
Olayo estuvo hablando más de media hora con ellos dentro de la oficina móvil de la que disponíamos para guardar material u otro tipo de objetos.Al final Olayo subió al coche y cuando parecía que nos íbamos a ir dio la vuelta,plantó la furgoneta en medio de la entrada y nos digo
-Esta noche la pasaremos en Mieres.

Texto:El Hombre Percha

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