El Hombre Percha-Malestar de un Hominido

martes, 4 de febrero de 2014

Los Picos de tu Cuenca Minera-La Novela de El Hombre Percha-Capítulo 51

TODOS LOS MIÉRCOLES UN NUEVO CAPITULO - PARTE 51-
Y enseguida empezó a perseguirnos el sudor frío y la incertidumbre,todos teníamos la mente nublada,y
el aliento congelado,pero aunque los pensamientos nos acribillaban las neuronas a nadie le dio por preguntar que pasaría hasta pasado unos cuarenta minutos.Cuarenta minutos de frustraciones,incredulidad y rechazo que martilleaban nuestras cabezas.El trabajo pendía de un hilo.En una pequeña porción de tiempo nuestras vidas habían dado un vuelco de 180º y como un coche atrapado en un barrizal no veíamos salida.Las afiladas uñas de la ansiedad pasaban por nuestra espalda como azadas surcando la tierra.No teníamos un respaldo,estábamos al descubierto,sin nada que perder.Se detuvo el tiempo en el momento que Olayo decidió frenar en seco la furgoneta frente a la entrada de la mina.
Una vez reincorporados tras casi una hora de calvario Olayo salió del coche y realizo unas llamadas.
Nadie articulaba palabra y el bao y el fiasco inundaban los cristales del coche.Era media tarde,salí un rato de la furgoneta para estirar las piernas y sobretodo porque empezaba a congestionarme en esa lata de ideas podridas y estancadas que no conducían a nada más que a prender fuego en las venas de nuestro cuerpo como una mecha que acabarian estallando nuestros corazones o cegándonos y empachando el cerebro.
-¿Cómo estas Luis?
-No estoy(dije haciendo una mueca)
-Bueno,no te preocupes.Pasaremos la noche aquí,pero tenemos mantas y nos apañaremos para repartir las latas de comida
-¿Podría llamar a casa?
-Si claro,sin problema.Así no se preocuparan.
-No,ya lo hago yo por ellos(Sonreí amargamente)
.....
-¿Sandra?...¿Estabas dormida?Perdona que te moleste,estoy en Mieres,nos quedaremos aquí de forma indefinida.La empresa ha abierto un ere y peligramos uno o dos trabajadores...
No han dicho quieres,pero supongo que por juventud y experiencia podríamos ser Nerio o yo,o los dos.
Así que no se cuando acabará esto,pero estoy bien,tranquilo,tenemos mantas y comidas.No se cuando llegaré a casa¿Me esperaras?...
Yo también tengo ganas de verte,estamos bien.Un beso,cuidate.
Por supuesto mentí como un bellaco, para no repartir aprensiones entre los dos.
Mirando al cielo,pensé en un niño que pierde un globo de aire de la mano que se aleja hacia el horizonte y se queda inmóvil ante el engaño por no tener las herramientas necesarias para afrontar el problema.
-Quedaos en la furgoneta,reparte unas mantas que hay en el maletero y echaos un rato la siesta.
Y eso hice,abrí la puerta de atrás de la furgoneta y me dispuse a repartir mantas.Todos iban cayendo en un profundo sueño,probablemente,alertados y hechos astillas por dentro,e intentando usar el sueño como escudo para soportar las horas que eran sogas a nuestros cuellos cada vez que pasaba una.
Cuando fue anocheciendo oímos la voz de Olayo llamándonos a lo lejos,los pasos de una muchedumbre y una luz cegadora.Era la prensa,curiosos y vecinos del pueblo. Olayo se armó de valor y comenzó a detallar la situación a medios y a vecinos,los hermanos le cubrían las espaldas y Nerio y yo estábamos
en el circulo junto a la multitud agarrados de la mano con la voz seca.
Cuando acabo la grabación Olayo se quedó hablando con algunos vecinos del pueblo de Mieres y nos ofrecieron asilo y comida en sus casas,para que no pasásemos la noche al raso en una furgoneta.
Se volcaron ante nuestra situación.Martillazo del destino que destrozo el cristal de nuestros sueños y nuestras familias,y todo esto pasaba por nada...
Cuando nos asignaron donde dormiríamos nos despedimos dándonos un fuerte abrazo y Olayo prometió venirnos a buscar temprano a la mañana siguiente,para proseguir con la huelga.
Nerio y yo nos fuimos con un vecino del pueblo Pedro,que vivía solo,ya que estaba viudo en una casita de piedra al este de la Mina y cerca de un riachuelo.
Le agradecimos efusivamente su compasión,sin saber si las palabras que utilizábamos eran las correctas o no,simplemente abriendo el grifo de los sentimientos y dejando evacuar los pensamientos por la boca.
Comimos una sopa y unos culines de sidrina,nos pegamos una ducha y nos dejó ropa limpia y nos pusimos a dormir,atemorizados por lo que nos encontraríamos mañana.Intentando dejar las fuerzas del cuerpo intactas y anestesiar las debilidades cogidas por nuestra mala cabeza,herida de una hemorragia interna de pensamientos suicidas.

Texto::El Hombre Percha
PRÓXIMO MIÉRCOLES CAPÍTULO 52

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