El Hombre Percha-Malestar de un Hominido

viernes, 2 de enero de 2015

El último año de mi vida-Parte 9-(Novela)

Y es que cada noche,si se estiraba,me daba para mil pesadillas.Todas empezaban y acababan de la misma manera.En algún momento de la noche se colaba,las pesadillas hacían una masa nebulosa espesa con mis sesos.
Era algo así como...en un momento dado de la madrugada, me encontraba en una ciudad desierta en dónde había pocas opciones de esconderse,tenía miedo y corría.Siempre tenía enganchada a la garganta una angustia sin saber porqué.Nunca tenía en los sueños precedentes.Siempre me encontraba huyendo por praderas que se prolongaban hasta llegar a las traseras de algún pueblo semi abandonado,como yo, cargado con un montón de mantas y húmedo.Siempre estaba húmedo que era lo que más me aterraba porque me impedía avanzar con comodidad al llevar la ropa calada.En algún momento encontraba un bar en una calle poco transitada y me iba hacía el,entraba dentro del establecimiento,que era cuando se me clavaban cien miradas y el pánico ya enturbiaba todos los recuerdos. Me quedaba arrinconado,muerto de miedo debajo de una de las cisternas que había en el cuarto de baño.Generalmente los cuartos estaban llenos de paredes con moho y manchas de sangre,lo cual me descolocaba más todavía. Y de repente, sin saber como llegaban unos agentes vestidos de negro caían de un helicóptero diez hombres encapuchados y las paredes de lo que eran los inodoros de un bar se daban la vuelta y se transformaban en las paredes del corredor de una penitenciaria,paredes de color verde claro tan frías que cortaban la sangre y te helaban el aliento.y de repente traían una silla conectada a un transformador en la que me ataban y me amordazaban siempre miraba a la gente a mi alrededor con la más sincera de las repulsas hacía su p*ta evolución,sabiendo que pronto se acabaría mi existencia y en la primera descarga me despertaba sudando,llorando,a gritos,con taquicardias.Entonces al ver que todas las noches pasaba lo mismo,mi padre se traslado a mi cama.Para abrazarme después de morir,y lo que más me dolía es que ya no le dejaría dormir a el.Porque tenía miedo a volver a quedarme dormido,aunque era inevitable acababa cayendo por el cansancio y porque me acurrucaba entre los brazos susurrando a la tranquilidad,volvía otra vez a la calma y a navegar por tormentos. Dónde cada noche se repetían las mismas imágenes una y otra vez.
Mis padres dijeron,ya que ellos no sabían lo que me sucedía,que se lo contase a la psicóloga.Pero no podía contárselo a nadie ,porque pensé que me oirían que estaba vigilado que mis temores se harían realidad.
Que en el momento que alguien se enterase de lo que me pasaba irían a por mi , había un sentimiento de culpabilidad latente por temor a haber hecho algo mal.Algo que no recordaba, o que no me habían dicho,o que había sucedido cuando era aún más pequeño y mi memoria no alcanzaba a ver.Pero era seguro que arrastraba el que sería el peor de los pecados y por eso debía ser condenado,como aquel hombre que vi en la televisión.Se me clavaron como estacas a los globos oculares aquellas imagenes. Teniendo estas pesadillas hasta los trastornos obsesivos compulsivos de cada mañana discurrían en una distracción.Acaba física y emocionalmente hundido.Siempre intentaba restaurar los malos recuerdos,continuamente.Cambiarlos por otros, pensaba...¿Cómo puedo empezar de nuevo mi vida?...Pero me frustraba no encontrar respuesta, llevar los lastres de malas experiencias atados como penitencia a mis tobillos. Hundirme con ellos,no hacer pie en la orilla. A veces me consolaba con cualquier tontería.Cualquier justificación era pomada para las grietas nauseabundas de mis pensamientos.Una vez,en clases de Conocimiento del Medio,dando los tipos de organismos,pensaba-Ya esta.Yo no puedo morir porque hay miles de bacterias que están en mi cuerpo y me necesitan,no sobrevivirían sin mi.No me pueden matar,nada va a pasar,todo irá bien,no habrá ningún problema...


Texto: El Hombre Percha.
Todos los sábados un nuevo capítulo



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